El síndrome de post caída: el miedo a volver a caer

01/11/2017

Las caídas y las lesiones producidas por estas, representan gran parte de la morbilidad y mortalidad en los adultos mayores.

Expertos señalan que, aunque en la mayoría de los casos las caídas no provocan lesiones físicas graves o muerte, sí logran determinar una reducción en la actividad social y física del adulto mayor, llevando –incluso- a la “pérdida de la confianza en la independencia funcional”.

El síndrome de post caída hace que el adulto mayor comience a sentir inseguridad en sus habilidades para desplazarse y, de esta manera, evitar circunstancias en las que crea que exista riesgo de caerse. Temerán realizar actividades cotidianas como caminar fuera de casa o usar el transporte público. Incluso, podrían sentir temor de bañarse. Estos efectos no deben ser subestimados y deben tener un tratamiento adecuado.

¿Cómo enfrentar el síndrome de post caída?

Como en todos los casos en los que se vea comprometida la salud de una persona, el paso más importante es validar con un profesional los síntomas que se puedan estar presentando y, una vez validados, se pueden aplicar algunas técnicas especializadas, diseñadas para devolverle la seguridad al adulto mayor y para potenciar sus capacidades motoras, de esta manera, podrá reincorporarse progresivamente a sus actividades cotidianas.

En el Hogar

En TENA te daremos unos consejos prácticos para que puedas a poyar a ese ser querido, en caso de que un infortunado accidente le haya hecho perder la confianza en sus capacidades y habilidades.

En primer lugar, debes mantener o crear una relación de empatía con el adulto mayor. Esta parte es importante porque en ella se basa la confianza que podamos inspirarle, y así, los procedimientos tendrán un efecto positivo.

Es necesario, también, crear motivación para que deje atrás la inactividad, eso sí, sin forzar la movilidad de la persona, en caso de que indique que no se siente capaz de hacerlo. Le vamos explicando, poco a poco, cuál es la acción que va a llevar a cabo. Además, debemos mencionarle sus éxitos, exaltar sus esfuerzos y señalar sus capacidades. Debemos animarlo a que valore sus logros.

Una vez logremos que acepte moverse, debemos ir reduciendo los apoyos físicos y ambientales de manera progresiva.

Igualmente, el proceso nos exige analizar si se están cumpliendo los objetivos o si es necesario realizar alguna modificación, como volver a instalar apoyos físicos, o permitirle usar un bastón, entre otras cosas.     

Recomendaciones útiles

– No forzar la movilidad de la persona si ella indica incapacidad de hacerlo. El temor y la ansiedad inciden también en un mayor riesgo de caídas, dado que la persona se mostrará más desconcentrada y con menor control de sí misma.

– Reducir los apoyos físicos y ambientales de manera progresiva. Por ejemplo, retomar las actividades dentro de la habitación, luego las actividades en el resto de la casa, y finalmente las actividades fuera del hogar. Similar al apoyo que brindemos, disminuirlo a medida que la persona vaya sintiendo mayor confianza.

– Acompañarle y reforzar sus capacidades a medida que vaya tomando más independencia en la vida diaria.

– Explicarle que lo que está sintiendo es parte del proceso de re incorporación luego de caerse, y que es necesaria su colaboración activa para poder salir adelante.

Un grupo de profesionales en diferentes áreas de la salud está a tu disposición para resolver tus inquietudes.

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