Medidas preventivas

Puentes una opción para prevenir las ulceras por presión

24/02/2015

Educación sanitaria

Una correcta explicación a los pacientes y familiares sobre cómo se forman las úlceras por presión y la importancia extrema de evitar la presión sobre las zonas de riesgo, constituye el pilar básico para la prevención y el tratamiento de éstas.

Es muy importante resaltar que las úlceras por presión constituyen una complicación muy seria para aquellos pacientes que deben permanecer encamados o en silla de ruedas durante un periodo de tiempo prolongado.

Puede afirmarse que si estas personas no ponen un especial cuidado en evitar la aparición de ulceraciones, aparecerá con toda seguridad una úlcera por presión en algún momento de su vida, agravando el pronóstico de su enfermedad de origen. Además, hay que tener en cuenta que la cura de una úlcera ya instaurada, representa un proceso lento que implica un reposo en cama prolongado, retrasando considerablemente la rehabilitación y la reintegración del paciente a su ambiente social, familiar y laboral.

Medidas preventivas

Las úlceras por presión se producen en  cualquier zona corporal, especialmente en aquellas en las que una persona acostada o sentada apoya su piel sobre el colchón o asiento, como las prominencias óseas, donde se incrementa más la presión al quedar comprimida la piel entre dos superficies duras (hueso y colchón). Por lo tanto, podemos afirmar que la causa directa de la aparición de una ulceración es principalmente la presión mantenida durante un determinado periodo de tiempo.

Si la causa directa es la presión, la forma de evitar la aparición de éstas debe basarse en no mantener apoyo continuo sobre la piel, es decir, evitar la presión. Para el cuidado en la prevención de úlceras por presión, existen distintos elementos que son fáciles de usar y de muy bajo costo, estos materiales se denominan “puentes” o “rollos”, los cuales evitan el contacto directo de la piel expuesta al riesgo con la superficie, permitiendo de esta manera una fácil circulación sanguínea.

Existen diversos tipos de puentes, como las bolsas de agua de 3.000 cc, los guantes con agua, almohadas, cojines y rollos de cobijas o sábanas. Para utilizarlos de manera correcta deben estar protegidos con una tela que evite el contacto directo con la piel, ya que los puentes de plástico se calientan al contacto con el cuerpo y pueden producir otras lesiones.

Los puentes se colocan según la posición en la que se ubique al paciente, como lo indican las siguientes figuras:

 

      Decúbito Prono      Decúbito Supino Decúbito Lateral

 

 

 

 

 

 


Además de los puentes, es también importante que el paciente que adopte la posición sedente solivie su cuerpo apoyándose en los brazos mientras cuenta hasta 10, de esta manera el área sacro- coccígea se irrigará y será menor el riesgo. El uso de neumáticos o cojines en forma de anillo está contraindicado, debe usarse idealmente un cojín en herradura.

 

Otras medidas preventivas:

 

  • Limpieza de la piel y aseo diario con jabones neutros (pH neutro).

 

    • Aplicación de cremas humectantes, no grasas.

 

    • El colchón debe ser cómodo y las sábanas limpias, con el fin de que la piel no esté en contacto con secreciones como sudor, orina, materia fecal y  restos de alimentos, entre otros.

 

    • Utilizar cojines, almohadas y bolsas de agua que repartan homogéneamente las presiones y que no sean demasiado duras. Un cojín duro incrementará la presión en la zona de apoyo pudiendo ser el origen de la aparición de eritemas y ulceraciones.

 

    • Cuando sea posible, se puede adoptar la posición decúbito prono por períodos mientras el paciente permanezca en la cama, protegiendo las rodillas y los dedos  de los pies. Esta posición permite liberar de presiones la cintura pélvica, área anatómica con mayor incidencia de ulceraciones.

 

    • En las personas que deban permanecer en silla de ruedas, es importante enseñarles a tomar una posición correcta que disminuya el apoyo sobre la región sacro-coccígea y también el deslizamiento en  el asiento.

 

    • La realización de cambios posturales debe ser estricta. Además de los cambios formales de posición que son aquellos establecidos por horario según las necesidades individuales de cada paciente, el personal cuidador debe apoyarse de los cambios informales, los cuales son cambios sencillos de posición, en los que no se rota completamente el paciente, sino que se modifican algunas posiciones de segmentos corporales que están soportando presión, como los brazos, los codos, los talones, los tobillos, entre otras. 

 

    • Otro aspecto a tener en cuenta para disminuir la presión es la posición de la cama. Se recomienda que la cabecera no esté  en un ángulo superior a 30º, ya que induce a una mayor presión en la zona sacra, un aumento de la dificultad respiratoria en los enfermos encamados y una flexión/extensión forzada de los músculos de la cintura pelviana, con lo que se produce un mayor riesgo de contracturas musculares. Cuando se coloque al paciente en posición semifowler, es necesario elevar también aproximadamente 20º la parte inferior de la cama, impidiendo de esta manera que el paciente se deslice.

 

    • La humectación de la piel con cremas hidratantes es una medida preventiva importante, siempre y cuando no se realicen masajes que generan fricción, aumentando el riesgo de lesiones en la piel.

 

    • Vigilar siempre el estado de la piel durante cada cambio de posición. Para ello se debe realizar una inspección regular de las zonas de apoyo, donde el paciente puede ayudarse con un espejo, vigilando que no aparezca un eritema  que indicaría que se ha llegado al límite de tolerancia de la piel a la presión.

 

    • Una dieta correcta incluyendo un buen aporte proteico, así como de vitaminas y minerales, será un apoyo importante para prevenir la formación de úlceras por presión y favorecer la cicatrización de los tejidos ya dañados.

 

    • Un estado anímico estable además del apoyo permanente del grupo familiar, son pilares fundamentales para el éxito de la prevención. 

 

La aparición de una zona eritematosa por la presión es el principal signo de alarma. “La prevención sólo es posible en la fase de eritema. Si se retira la presión en esta fase, conseguiremos evitar la aparición de una úlcera

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