Úlceras por presión

Conoce los factores que influyen en la aparición de úlceras por presión

24/02/2015

Las úlceras por presión constituyen un problema serio, tanto para los pacientes afectados como para sus familias y las instituciones prestadoras de servicios de salud.

La aparición de las úlceras por presión, evento prevenible en el 95% de los casos, aumenta el riesgo en los pacientes de presentar otras complicaciones asociadas a esta condición, por lo tanto, su cuidado se vuelve más exigente y demanda mayor atención del personal de la salud.

Se pueden presentar en cualquier tipo de paciente, pero existen grupos de mayor riesgo como son los enfermos geriátricos, los pacientes con alteraciones motoras, aquellos en estado de inconsciencia y los que presentan lesiones en la médula espinal.

¿Qué son las úlceras por presión? 

Son lesiones degenerativas en la piel y los tejidos adyacentes, ocasionadas por un bloqueo de la irrigación sanguínea debido a una presión continua, lo que genera una necrosis rápida de los tejidos.

Para llegar a comprender el problema de una úlcera por presión hay que considerar que en su formación intervienen dos factores relacionados:

Factores Extrínsecos:

Son los que hacen parte de las condiciones ambientales que rodean al paciente. 

Capas de la piel afectadas por las úlceras por presión

    • Presión: Una presión ejercida y mantenida sobre una prominencia ósea (hueso) es la causa principal para la aparición de una úlcera por presión. Esta presión sobre los tejidos interrumpe la circulación de la sangre y da paso a la aparición de una úlcera. La presión se disipa en forma de cono, es decir, con el mayor grado de presión en los tejidos más profundos (músculo y hueso). Por lo tanto debemos suponer que cuando observamos una lesión por presión en la piel, los tejidos más profundos están más afectados.

 

    • Fricción: Se define como la fuerza que actúa produciendo roces en la piel debido a los movimientos del cuerpo sobre la superficie externa donde se apoya el paciente (cama o silla). Aunque la fricción no juega un papel primario en la aparición de las úlceras por presión, remueve las capas delgadas de la piel, haciéndola más susceptible a daños.

 

Estrés mecánico que es paralelo al plano en que se encuentra reposando el paciente

  • Cizallamiento: se define como el estrés mecánico que es paralelo al plano en que se encuentra reposando el paciente. Las fuerzas de cizallamiento están implicadas en la alta incidencia de úlceras por presión en la región sacra (caderas).  El cizallamiento obliga a las capas superficiales de la piel a permanecer en forma estática mientras que las capas más profundas se  deslizan. Las diferentes capas de la piel tienden a cruzarse unas sobre otras y la fuerza oprime los vasos sanguíneos superficiales, conduciendo a daño del tejido. Un claro ejemplo de cizallamiento ocurre cuando la cabecera de la cama se levanta (posición semisentado), la trama ósea tiende a deslizarse hacia abajo, mientras la piel sacra se adhiere a la cama.

 

Factores Intrínsecos:

Son los que hacen parte de las condiciones propias del paciente como la edad o la enfermedad.

  • Malnutrición: Todos los tejidos son constantemente remodelados o reparados. Esto depende de las proteínas disponibles en el organismo. Mientras que los carbohidratos se encargan de proveer la  energía, los minerales y las vitaminas son esenciales para el mantenimiento de las células y para la cicatrización de las heridas. Por lo tanto situaciones de déficit nutricionales o anemia, dejan al enfermo en una posición de indefensión frente al factor extrínseco principal para presentar las úlceras.

 

  • En los casos en que ya se ha instaurado la úlcera por presión, el proceso de cicatrización frente a un déficit nutricional es mucho más lento, además de que los pacientes con úlceras por presión en grados avanzados (III y IV ), pierden de 90 a 100 gr. de proteínas por día.

 

  • Edades extremas (neonatos y adultos mayores): En los recién nacidos prematuros la piel supone aproximadamente un 13% del peso de su cuerpo comparado con el 3% en las personas adultas. Cuando un niño nace prematuro, la función de barrera de la piel es limitada, lo cual aumenta la permeabilidad de este tejido y la pérdida de agua. Estos niños, por tanto, son más propensos a sufrir lesiones en la piel.

 

  • En el anciano, el contenido de elastina (proteína de la piel) en los tejidos blandos se disminuye, lo cual transfiere la carga mecánica del cuerpo a las células y fluidos intersticiales, y en el momento de generarse una presión, puede romperse la membrana celular. Por ello es necesario recordar la fragilidad de los tejidos blandos del anciano en el momento de estructurar los planes de cuidado.

 

  • Humedad: La humedad excesiva generada por la incontinencia urinaria, fecal, sudoración abundante y heridas exudativas, macera y ablanda la piel, disminuyendo su resistencia e  incrementando 5 veces el riesgo de presentar úlceras por presión.  

 

  • Hipertermia (fiebre): Al incrementarse la temperatura por encima de los niveles normales (36ºC), se elevan  en un 10% las necesidades de oxígeno de los tejidos, lo que hace más susceptible al individuo a presentar úlceras. 

 

  • Factor psicológico: La depresión y los estados emocionales derivados de una determinada situación clínica, disminuyen el grado de actividad y los mecanismos inmunológicos de defensa. El estrés emocional aumenta la producción de hormonas (glucocorticoides), lo cual inhibe la formación de colágeno y predispone a la formación de las úlceras. 

 

  • Pérdida sensorial e inmovilidad: Aquellos pacientes con trastornos neurológicos como alteración en la percepción sensorial y en la movilidad, constituyen un grupo importante para el desarrollo de las úlceras por presión. En los individuos sanos, la presión recibida en una determinada zona ocasiona una alarma sensitiva que provoca una serie de cambios continuos de postura y actitud, como mecanismo de defensa.La anestesia de una zona corporal hace que el individuo no tenga la posibilidad de conocer la progresiva actuación de la presión, haciéndolo más vulnerable a la aparición de lesiones. 

 

  • Hipotensión: Presiones arteriales  bajas  constituyen un factor de riesgo importante, si consideramos el hecho de que en casos de presiones diastólicas por debajo de 60 mmHg, la irrigación sanguínea se concentra en órganos vitales como el cerebro, corazón, riñón, disminuyendo el flujo de sangre en la piel. 

 

De ahí que la mayoría de estos pacientes presenten a lo largo de su vida alguna úlcera por presión. En esto se diferencian de los pacientes encamados por procesos, ya que para estos las causas para la aparición de ulceraciones, desaparecerán cuando finalice el encamamiento.

 

Por otro lado, la espasticidad (extremidades rígidas) con la que cursan algunas de las enfermedades neurológicas, puede determinar una situación postural que permita que la presión actúe con especial intensidad sobre las articulaciones deformadas.

Un grupo de profesionales en diferentes áreas de la salud está a tu disposición para resolver tus inquietudes.

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