Ana
42 años

 

 


 

 

 

Durante años sufrí de infecciones urinarias que en muchos casos no fueron tratadas a tiempo. Fue a raíz de eso que un día cualquiera empecé a tener pequeñas pérdidas de orina durante el día y a mojar mi cama en las noches. Me sentía muy mal y no quería hablar con nadie al respecto. Entonces comencé a usar toallas higiénicas, pero no me sentía bien con el tema del olor...

 

Finalmente decidí visitar al médico para consultarle lo que me pasaba y él me explicó lo que ocurría: después de repetidos episodios de infecciones mal cuidadas, las paredes de mi vejiga se habían endurecido provocándome escapes de orina, por eso me recomendó seguir un tratamiento que consiste en una serie de ejercicios pélvicos y mientras mi vejiga recupera su elasticidad normal, me dijo que usara unas toallas especiales para goteos.

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