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Todo lo que necesitas saber sobre las várices

Hay temas que se vuelven tan comunes en nuestro día a día que muchas veces las damos por sentadas y nunca nos preguntamos sobre ellas. Esto puede ocurrir con las várices, las cuales si no nos afectan, es natural verlas. Hoy te venimos a hablar sobre ellas. Seguramente todos hemos escuchado sobre las várices, y posiblemente, también las habremos presenciado, porque se acomodan de tal forma que lucen como si fueran parte de nuestra piel y llaman la atención por sus colores azul y morado, sin contar su apariencia. Por eso, aunque las várices son comunes en la población, nadie las desea por salud y estética.

Por qué se crean las várices

Ahora bien, ¿te has preguntado por qué se generan las várices?, específicamente, ¿qué pasa en nuestro cuerpo para que se de ese efecto? Te proponemos empezar por el principio para entenderlas a profundidad. El cuerpo está compuesto por unas venas y unas arterias que tienen la función de transportar la sangre que comienza con el bombeo del corazón. Pero, ¿de qué se encarga cada una? Las arterias llevan la sangre desde el corazón hasta las otras partes del cuerpo, mientras las venas desde las otras partes del cuerpo hacia el corazón.

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Esas venas tienen unas pequeñas válvulas que se cierran y se abren para permitir el correcto flujo de la sangre y evitar que esta se devuelva y se estanque. Por lo cual, ya te imaginarás qué puede ocurrir cuando estas comienzan a fallar, ¡así es! La sangre se estanca y las venas se comienzan a hinchar. Y a esas venas hinchadas las conocemos como várices.

Dónde se presentan las várices.

Las piernas, pies y tobillos son las partes en las que suele dar las várices, principalmente porque son las más alejadas del corazón y porque la fuerza de gravedad dirige hacia allá la sangre cuando estamos de pie, lo que significa que las venas requieren mayor esfuerzo para transportarla y por tanto, se desgastan con más facilidad.

Otras razones que generan várices

Las várices afectan 1 de cada 10 personas, y se presentan principalmente en mujeres. Estas pueden ocurrir por el factor que mencionamos anteriormente, pero también puede tratarse por:

  • Genética: Si algún familiar las padece, es posible que nuestras venas tiendan a desgastarse con más facilidad, por lo cual sea natural que se reproduzcan las várices.

  • Sobrepeso o embarazo: a mayor peso, mayor trabajo para poner a fluir la sangre, por tanto es normal que veamos várices.

  • Sedentarismo: cuando no ponemos a trabajar nuestro cuerpo, dificultamos el trabajo de las venas, entonces salen a flote distintas várices.

  • El paso de los años: conforme el cuerpo envejece, sus partes van perdiendo vitalidad y es normal que una de ellas sean nuestras venas.

Tratamientos para eliminar las várices

Aunque las várices son inofensivas, también pueden llegar a afectar nuestra salud. Se vuelven incómodas y hasta pueden convertirse en Úlceras Varicosas que no nos permiten llevar una vida tranquila para desarrollar nuestras actividades cotidianas.

Estos son algunos síntomas que pueden generar las várices:

  • Calambres: pueden ocurrir más que todo en las noches.

  • Hormigueos: estas se dan cuando permanecemos mucho tiempo en la misma posición.

  • Dolor: se siente con un simple roce o un golpe pequeño. También puede ser una sensación constante.

  • Picazón: aunque pique, te recomendamos tratar de no rascarte fuerte para evitar heridas.

  • Fatiga: por permanecer tanto rato en una posición, se acumula más la sangre y comienzas a sentirte cansada con facilidad.

Esto lleva a muchas personas a buscar tratamientos médicos como, por ejemplo, la escleroterapia, o realizar tratamientos naturales que no eliminan las varices, pero sí ayudan a evitar molestias o su reproducción. Si padeces várices y deseas someterte a un tratamiento, te recomendamos visitar tu médico, para que te revisen y te asesoren muy bien. Aquí te compartiremos unas opciones muy naturales que puedes implementar en tu rutina:

  • Realiza ejercicio de acuerdo a tu edad y las necesidades de tu cuerpo.

  • Hidrátate muy bien con agua o bebidas saludables.

  • Masajea tus piernas y pies con cremas o aceites naturales.

  • Evita pasar tanto tiempo de pie. Busca espacios para sentarte y caminar.

  • Recuéstate y eleva los pies durante un rato para dar la sensación de reposo a tu cuerpo.

Esperamos que hayas aprendido mucho más sobre las várices y sin necesidad de alarmarte, tomes mayor conciencia sobre estas, para que incorpores en tus días hábitos saludables que te ayuden a mejorar la salud o evitar futuros inconvenientes.

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